Panem et circenses

 

No estudies. No trabajes. Si eres mujer y te gusta vivir del cuento: divórciate. No levantarás Imperio mejor.

Lo exprimió hasta la última gota, le robó todo lo que pudo y más (incluso sus derechos como padre. Excepto los económicos, claro).

Hace once años que mi padre murió y ahora reclama ¿lo suyo?.

Es su mujer legítima y debe disfrutar de una compensación económica.

Mi madre, su segunda mujer o “mujer ilegítima”, lo conoció cuando no tenía nada, trabajó con él codo con codo y construyeron juntos una vida. Lo cuidó durante una dura enfermedad, se quedó sola con dos hijos pequeños y pagó sus deudas (eso sí le corresponde como VIUDA).

De poco nos sirvió alegar. A otros les sirvió para cargarnos OTRA deuda porque algún inepto no supo ni aplicar SU propia ¿ley?. Ahora a mi madre le abren un expediente por “cobros indebidos”. Es decir, por cobrar durante once años una pensión que ¿legalmente? no le corresponde. Escribir en España no es llorar, es morir.

He pasado de la indignación más absoluta a la incredulidad.

Es una cuestión de lógica: las primeras mujeres han sido (y son) mantenidas no sólo por sus ex-cónyuges, sino también por el trabajo de sus segundas mujeres, que por cierto también tienen hijos que comemos y vamos a la universidad. Sí, los hijos fruto de un segundo matrimonio ¡comen y estudian!, qué curioso…

Los hijos de la primera mujer de mi padre son totalmente autosuficientes gracias a los estudios que ¿nuestro? padre les proporcionó.

¿Qué tipo de ley apoya la vagancia más absoluta de mujeres con las que sus ex maridos ya no tienen ningún tipo de responsabilidad?.

Antes de esto TENÍAMOS una vida en función al dinero del que disponíamos. Estudio en la Universidad de Salamanca a 800 km de mi casa.

A pesar de disfrutar de dichos “cobros indebidos” mi madre tiene cuatro trabajos y yo otros tantos eventuales. No podemos más.

La ¿ley? es irreversible y es probable que el siguiente año no pueda licenciarme. Por no hablar de la posible pérdida de nuestra casa por no poder hacer frente a la hipoteca.

He dedicado mucho esfuerzo y dedicación a encontrar un punto justo a este asunto, pero de verdad no lo he conseguido.

Nos han dejado en una situación realmente precaria. Aún así, jamás me quejaría por no recibir compensaciones económicas pero no silenciarán mi grito mientras sigan atracando mi dignidad.

 

 

Alejandra Martínez-Chocano Boza, Una ilegítima cualquiera.

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