La guerra de las ‘segundas’ viudas

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La guerra de las ‘segundas’ viudas

 

Blaia García, junto a su foto de boda, en su casa de Gilet (Valencia). JOSÉ CUÉLLAR EL MUNDO

Tras la muerte de sus maridos, Blaia y Elisa emprendieron una batalla por lograr que se les reconozca su derecho a percibir el 100% de la pensión de viudedad

Sus esposos habían estado casados previamente, por lo que la legislación obliga a repartir proporcionalmente la pensión entre las distintas ‘viudas’ del fallecido

¿Cómo funcionan las pensiones de viudedad?

ELENA MENGUAL

La foto de su boda con Vicente ocupa un lugar central en casa de Blaia García. La estampa difiere poco de los típicos reportajes de boda que colonizan los escaparates de los estudios fotográficos. Sólo las canas que peina el novio permiten adivinar que se trata de un matrimonio algo más tardío de los que suelen mostrar esas instantáneas.

«Una amiga me dijo: ‘Ven, que te voy a presentar al hombre de tu vida’». No era clarividente, pero el vaticinio acabó en boda. Blaia tenía 42 años y Vicente 47 cuando, tras seis años de convivencia y alguno más de noviazgo, decidieron formalizar su amor en una ceremonia poco convencional, porque, dice Blaia, por sus edades, «no cabía una boda tradicional». Y porque para él era la segunda vez ante el altar.

El matrimonio, sin embargo, duró poco más de tres años. Lo rompió abruptamente la muerte de Vicente. Tras enterrar las cenizas de su esposo bajo el olivo que gobierna el jardín -«en el centro, para que vea todo lo que no pudo disfrutar en vida»- y enjugarse las lágrimas, Blaia emprendió una batalla en la que está inmersa desde entonces: ser la única viuda de su marido. Al menos ante los ojos de laSeguridad Social y el Estado.

Vicente había estado casado anteriormente, en concreto hasta 1993, cuando se emitió la sentencia de divorcio. «Cuando falleció, en 2007, hacía 17 años que se había roto la relación y su hija ya era mayor de edad. Sin embargo, su primera mujer reclamó su parte de la pensión de viudedad, y le otorgaron el 60%, por haber estado más años casada con él». Según la normativa vigente entonces, tiene derecho: en el caso de los divorcios anteriores a 2008 -y previos a la reforma que estableció el límite de 10 años entre el divorcio y la muerte- la Seguridad Social reparte la pensión entre las viudas de forma proporcional a los años de convivencia.

Blaia percibe desde entonces el 40% de la pensión, el mínimo que establece la ley para el que fuera cónyuge en el momento de la muerte del cotizante. En su caso, unos 400 euros. «Cuando Vicente muere, yo me quedo con todas las deudas, con la hipoteca…. A esos efectos sí soy la viuda. Sin embargo, el Estado no me considera la viuda. No sólo no me protege, sino que me discrimina y empobrece. No tengo derecho a ser la única viuda de mi marido que hasta muerto lo tengo que compartir», se lamenta.

«Yo decidí iniciar una relación desde cero, cuando los dos teníamos 40 y pico años y un proyecto de vida en común. Como nuestra situación económica era estable, no teníamos hijos y él tenía un buen puesto -era contramaestre en la Siderúrgica de Sagunto-, me reduje la jornada laboral para poder disfrutar de nuestro momento», explica Blaia. Hoy trabaja como recepcionista y tiene en venta la casa, sobre la que pesa una hipoteca de 600 euros mensuales.

«Quiero que el Estado me reconozca como la única viuda. A mí todo me lo han quitado para favorecer a una persona que hacía muchísimos años que no tenía ninguna relación con mi marido», afirma. «Lo peor es que te hacen sentir que únicamente vas buscando dinero, cuando es la persona con quien has convivido. Te sientes una segunda, parece que no tienes derecho a ser la viuda de tu marido, que es el amor de tu vida, aunque se muera al mes de estar casado».

Blaia lleva ocho años batallando para ser reconocida como única viuda de Vicente. Articula su lucha a través de la Asociación de Segundas Esposas, de la que es presidenta, y que critica la «paradoja» de que «el mismo Estado que prohíbe y castiga penalmente la poligamia establezca la existencia de varias viudas de una misma persona».

«La pensión de viudedad debe ser para la persona que está casada con el fallecido. Lo que no puede ser es que haya 10 años de margen, porque antes ni eso, en los que puedes reclamarla». Se refiere a la reforma legislativa de 2008 que estableció que, en los divorcios previos a esa fecha -como es su caso-, sólo se pueda reclamar la pensión de viudedad si no han pasado más de 10 años entre la ruptura y la muerte del cotizante, y si el matrimonio duró más de 10. «Antes no existía límite de años y podía reclamarse aunque hubieran transcurrido 30», explica el abogado experto en Derecho de Familia Tomás Serrano.

La reforma normativa eliminó esta posibilidad, de modo que en los divorcios posteriores a 2008 sólo tendrá derecho a percibir pensión de viudedad el que fuera cónyuge en el momento de la muerte. Con una salvedad: que el cónyuge anterior tenga derecho a pensión compensatoria. En ese caso, la pensión debería cubrir la cuantía de la compensatoria.

«La nueva normativa no evita que exista concurrencia de beneficiarios, aunque sí la acota a la existencia de una pensión compensatoria. Es un apaño a medias a futuro, pero no solventa el problema y genera controversia», explica Serrano, que pone un ejemplo práctico. «Si la pensión de viudedad generada es de 1.800 euros, la ley establece que el último cónyuge perciba un 40%, que es el mínimo, y la pensión compensatoria del primer cónyuge es de 600 euros, ¿cómo se distribuye el resto del dinero? Hay vacíos doctrinales y obliga a ceñirse a la jurisprudencia».

Es el caso de Elisa Ruiz, quien actualmente está a la espera de que el Tribunal Constitucional se pronuncie sobre su caso. Su marido, el presentador de televisiónJordi Estadella, falleció en 2010, cuando llevaban seis años casados. En primera instancia le fue concedida la pensión en su totalidad: 726 euros mensuales. Posteriormente, la anterior esposa de Estadella -cuyo matrimonio duró 24 años- reclamó su parte, y los tribunales le dieron la razón y le concedieron el 60% de la pensión al haber convivido más tiempo y haber existido una pensión compensatoria que, en el momento de la muerte, ya estaba extinguida.

Es uno de esos casos a los que aludía el abogado Tomás Serrano, en los que caben varias interpretaciones. Aunque la separación tuvo lugar en 1999, y es la fecha que utiliza la Administración para hacer el cómputo de la duración de la convivencia, el divorcio no se produjo hasta 2002, de modo que no habían transcurrido 10 años en el momento del fallecimiento.

 

«Cuando murió Jordi, sus hijos tenían 30 y 26 años, mientras que nuestro hijo tenía cuatro. Su ex mujer cobró una pensión compensatoria tras el divorcio, que ya estaba abonada en su totalidad, y ahora recibe el 60% de la pensión de viudedad, mientras que yo percibo 292 euros y estoy viviendo con mi madre», afirma Elisa. «No entiendo que el mismo Estado que, en caso de divorcio, establece una pensión compensatoria para evitar el desequilibrio económico entre las partes, a mí, con un hijo pequeño, me deje con menos de 300 euros». «¿Qué es esto de repartir una vez muerto si has formado otra familia, y más con un menor? Es un tema de justicia, ¿en qué siglo estamos?», se indigna.

«El matrimonio es un contrato», esgrimen desde la Asociación de Segundas Esposas. «Si ya se está divorciada no se puede ser viuda. El divorcio conlleva la rescisión del contrato de matrimonio con todos los efectos legales». «La pensión de viudedad no es sino una póliza de seguro en la que el asegurador es el propio Estado, el tomador es el marido -o mujer- y la beneficiaria es la esposa -o esposo-. ¿Por qué entonces se incumplen las condiciones del contrato y se impone un nuevo beneficiario que no figura en él?».

La pensión de viudedad tiene por finalidad proteger la situación de necesidad económica ocasionada por el fallecimiento de la persona que origina la prestación. «En su origen, en realidad, busca proteger a la mujer, que normalmente no cotizaba, pero va perdiendo sentido con la incorporación de las mujeres al mercado laboral», explica el abogado Tomás Serrano.

Según datos del Ministerio de Empleo, en noviembre de 2015 percibían pensiones de viudedad 2.357.700 personas, casi el 93% de ellas, mujeres.

 

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¿Cómo funciona la pensión de viudedad?

  • FRANCISCO NÚÑEZ
  • ELENA MENGUAL

¿QUÉ ES?
Es una prestación económica de carácter vitalicio que se concede a quienes han tenido un vínculo matrimonial o fueron pareja de hecho de la persona fallecida y reúnan los requisitos que establece la ley.
¿CUÁL ES SU FINALIDAD?
Según recoge la Seguridad Social, la pensión busca proteger la situación de necesidad económica ocasionada por el fallecimiento de la persona que origina la prestación.
¿QUIÉN LA GENERA?
Todo aquel que esté dado de alta en el régimen general de la Seguridad Social y haya cotizado al menos 500 días en los cinco años anteriores a la muerte o, de no estar dado de alta, haber cotizado al menos 15 años. También los perceptores de una pensión de jubilación contributiva y los pensionistas con incapacidad permanente.
¿QUIÉN ES EL BENEFICIARIO?
El cónyuge o la pareja de hecho en el momento del fallecimiento.
¿PUEDE HABER VARIOS?
Sí. Según la normativa actual, en los casos de divorcio previos a 2008, tendrán derecho, además del cónyuge actual, los anteriores si el matrimonio duró más de 10 años o se tienen hijos en común y no han transcurrido más de 10 años entre el divorcio y la muerte. En los divorcios posteriores a 2008, tendrán derecho los ex que perciban una pensión compensatoria o sean víctimas de violencia de género. Si hubiera varios beneficiarios con derecho a pensión, ésta será reconocida en cuantía proporcional al tiempo de convivencia, garantizando un mínimo del 40% al cónyuge superviviente.
¿Y LAS PAREJAS DE HECHO?
Tendrán derecho a pensión si estaban inscritas como tal al menos dos años antes del fallecimiento o existen hijos comunes, y acreditara un determinado nivel de ingresos. Mediante el certificado de empadronamiento tendrá que demostrar «una convivencia estable y notoria con carácter inmediato al fallecimiento del causante y con una duración ininterrumpida no inferior a cinco años».
¿A CUÁNTO ASCIENDEN?
Con carácter general, se percibe el 52% de la base reguladora, que sube hasta el 70% en caso de que existan cargas familiares y poco nivel de ingresos. La pensión media percibida es de 632 euros al mes y un tercio de los beneficiarios cobra entre 600 y 650.
¿ES COMPATIBLE?
La pensión de viudedad es compatible con cualquier renta de trabajo y con la pensión de jubilación o incapacidad.
¿CUÁNDO SE EXTINGUE?
Es de carácter vitalicio salvo que se contraiga nuevo matrimonio o pareja de hecho, o si el beneficiario es el causante de la muerte.
¿CUÁNTO CUESTAN?
Unos 21.000 millones al año. En la próxima legislatura se planteará la posibilidad de sacar esta pensión de la hucha de la Seguridad Social para que su pago sea asumido por el Estado, dado que no son prestaciones contributivas. Se financiarían a través de los impuestos (IRPF, impuesto de Sociedades, IVA…) y no de las cotizaciones sociales como hasta ahora. Previsiblemente se hará de forma progresiva.
¿CUÁNTAS HAY?
2.357.700 pensiones en noviembre. De ellas, el 93% las perciben mujeres. El 75% de las beneficiarias tiene más de 70 años y perciben las más bajas: entre 380 y 470 euros.

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