Hijastros

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Hijastros 2017-08-26T11:15:25+00:00

El trato con nuestros hijastros suele conllevar severos quebraderos de cabeza. Tanto por la actitud obstruccionista de la madre como por las aberrantes sentencias judiciales.

Relación entre hermanos de distintas madres.

Son numerosos los casos en que los hermanos tienen un contacto mínimo o inexistente por la oposición y mala fe de sus madres. “Madres” que con tal de hacer daño a sus exmaridos no dudan en perjudicar a sus propios hijos y a sus hermanos, nuestros hijos.

No es tolerable que los hermanos no tengan trato o éste sea mínimo.

Es necesario obligar a quienes impiden el normal contacto entre los hermanos, el facilitar esta relación entre hermanos. Con buenas palabras si es posible y si no con las correspondientes medidas coercitivas. Los jueces tienen las herramientas necesarias aunque rara vez las utilizan.

Relación con hijastros.

Desgraciadamente también es muy habitual tener que soportar una difícil relación con nuestros hijastros, normalmente alienados por sus madres que los azuzan contra la “nueva” de sus padres. Se llega a extremos insostenibles en las ocasiones en que nos quedamos al cargo de ellos al ser nosotras el adulto responsable y negarse el niño a hacernos el menor caso.  Es necesario que se vigile y sancione a quienes fomentan esta alienación que sólo produce perjuicios a los menores.

Es frecuente que nos quedemos viudas. Al dolor de la pérdida por fallecimiento de nuestros seres queridos se suma la de perder la relación con nuestros hijastros con los que hemos creado una relación de amor además de haberlos criado, ayudando a nuestros maridos en nuestro papel de madrastras. Por supuesto nuestros hijos se ven privados de seguir relacionándose con sus hermanos de la anterior esposa de sus padres. Este alejamiento normalmente es por decisión de sus madres y no por la de los niños. Es injusta e ilegal la negativa de los jueces a mantener la relación afectiva entre madrastra e hijastros con el peregrino argumento de que no hay vínculo sanguíneo ni contrato legal al haber fallecido el padre/marido. Aunque el argumento del cese del contrato matrimonial lo obvien para repartir la pensión de viudedad.

Nivel de vida.

Nuestros hijos son tratados como  ciudadanos de segunda categoría en comparación con el trato que se da a sus hermanos fruto del anterior matrimonio. El injusto reparto de bienes y nivel de vida entre los hermanos por el simple hecho de ser hijos de madres distintas no tiene cabida en nuestra legislación. La Constitución Española establece que los hijos son iguales ante la ley  con independencia de su filiación (art. 39). Ya no hay hijos bastardos o ilegítimos.

En términos coloquiales: no es lógico ni legal que los hermanos del primer matrimonio coman solomillo y los hermanos del segundo matrimonio coman mortadela.

Desgraciadamente es muy habitual que los hijos del primer matrimonio disfruten de un nivel de vida muy superior al de sus hermanos fruto del segundo matrimonio. Se llega al disparate de argumentar que sea la segunda madre quien mantenga a sus hijos si el padre no puede mientras se expolia a ese mismo padre para que la primera madre viva holgadamente sin trabajar siquiera.

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