Hijos de segunda clase

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Hijos de segunda clase 2017-08-26T11:14:50+00:00

Segundas esposas, segundos hijos. ¿Segunda clase?

En los casos de divorcio, los jueces se empeñan en imponer a uno de los cónyuges (que suele ser el varón) pensiones de alimentos y compensatorias en cuantías que “garanticen mantener el nivel de vida habitual” de los menores, le quede o no le quede lo suficiente para vivir dignamente y sin tener en cuenta que las circunstancias de la vida van cambiando (pedir una modificación de medidas ahora mismo es un proceso largo y laborioso y, si entre tanto no tienes para pagar la totalidad de la pensión, te arriesgas a ir a la cárcel).

En mi opinión, cuando un pareja se divorcia, necesariamente BAJA el nivel de vida (con el mismo dinero hay que mantener dos casas), y empeñarse en no aceptar esto provoca infinidad de problemas y broncas que la aplicación de las leyes actuales termina de empeorar  dramáticamente. Si son dos progenitores, cada uno deberá poner una cantidad proporcional a su salario que cubra las necesidades de los niños, y si no se puede mantener el chalet, el colegio privado, el club de campo y las vacaciones en la playa, pues no se mantienen, que nadie se ha muerto ni tiene peor educación por ir a un colegio/universidad público y veranear en la piscina municipal. Cuando hay dinero de sobra se tienen lujos y extras, cuando no sobra, se suprimen; es una regla básica de cualquier hogar que cualquiera de nuestras abuelas le podría explicar a un juez (y de paso a nuestros políticos, aunque esos hace mucho que sólo escuchan el tintineo de las monedas cayendo en sus propias cuentas corrientes, debe ser ese ruido el que les impide oír las quejas de los ciudadanos de a pie).

En los casos en que un hombre divorciado rehace su vida con otra mujer y tiene más hijos, ¿por qué la “segunda” esposa y sus hijos no tienen derecho al mismo “nivel de vida” que la ex?  La mayoría de las veces se tiene que conformar con “lo que quede” después de pagar las pensiones de alimentos de los hijos del primer matrimonio.

¿Por qué un juez decide que el hermano de mi hijo “necesita” de su padre casi 1.000 euros al mes para poder vivir y, en cambio, mi hijo (su hermano) se tiene que conformar con prácticamente nada de su padre?; ¿por qué el hijo mayor de mi marido “necesita“ ir a un colegio privado y el mío se tiene que conformar con lo que yo sola pueda pagarle porque a su padre no le queda para más? ¿Quién es ese señor juez para obligar a un padre a hacer tamaña discriminación entre dos hermanos a los que quiere atender emocional y económicamente por igual?

En cualquier familia, cuando aparece un nuevo miembro, el presupuesto se reajusta, no se mantiene al mayor con solomillo y ropa de marca y, al menor recién llegado, con sopas de cebolla y ropa de segunda mano.

En cuanto aparece un miembro más en la familia, las pensiones de alimentos deberían reajustarse de forma automática presentando el libro de familia, y para establecer la cuantía de las mismas, los jueces deberían basarse en ingresos “reales” y presupuestos “reales” y COMPROBABLES, no en lo que la exesposa quiere o cree que necesita y merece para mantener su “nivel de vida“. Un exmarido no es una forma de ganarse la vida, que parece que algunas lo piensan y, además, la ley les da la razón. No hay nada más antifeminista que pretender depender económicamente de un hombre para los restos.

Yo tengo que aguantar el sin-sentido de una sentencia judicial que obliga a mi marido a pagar a su exesposa una pensión que sobrepasa con creces sus ingresos reales, motivada simplemente por lo que la jueza cree que él debería ganar dado su nivel de formación académico. Increíble,  pero cierto, mi marido no puede decidir qué tipo de trabajo, salario o vida quiere llevar porque una jueza ha decidido lo que debe ganar… para poder “mantener” el nivel de vida que quiere tener su exesposa. Y como, efectivamente, no puede pagar esa pensión, su exesposa reclama su encarcelamiento y una jueza le da la razón. A pesar de cumplir uno por uno todos los requisitos que la ley española marca como eximentes de la pena de cárcel: estar claramente acreditado que no puede pagar, ser una pena inferior a 2 años y no tener antecedentes penales. Lo más grave es que mi marido ni siquiera tenía abogado (no puede pagarlo), pues la misma jueza que le sentenció a la cárcel era la encargada de nombrarle un abogado de oficio, pero al parecer “no le dio tiempo” a hacerlo antes de redactar la sentencia. Y encima tengo que darle las gracias porque no se le ha ocurrido la estupidez de sentenciar que, como él no puede pagar, que lo pague yo misma, como ya ha ocurrido en alguna ocasión, o el vecino del 3ºC o la dueña del restaurante de enfrente… Estos son los despropósitos de la justicia española en materia de familia. Y los ciudadanos, a aguantarse, porque no hay donde reclamar.

Ahora resulta que decidir quedarse en casa al cuidado de la familia es un crimen y una irresponsabilidad, si eres hombre, claro, si eres mujer, eres una especie de heroína que “sacrifica” su vida profesional por su familia. Ser ama de casa y no tener ingresos no es un motivo para retirar la custodia de los hijos a una madre, pero sí lo es si el que desempeña esa función es un hombre… Eso debe ser cosa de la “Igualdad” esa que predican nuestros legisladores…

En resumen, que el hombre que se divorcia, para poder seguir viviendo de forma “normal” depende de que su exesposa sea una persona “razonable” y que ame a sus hijos más de lo que odia a su exmarido; si tiene la mala suerte de que no es así, está enterrado en deudas y procesos judiciales para el resto de su vida, porque acudir a la justicia, hoy en día, en España, es empeorar la situación. Los encargados de poner orden y cordura en una situación de divorcio, se dedican a imponer medidas que sobreprotegen de forma exagerada y estandarizada a la mujer, siempre supuesta “víctima” de la separación, y  no se molestan en estudiar mínimamente las circunstancias reales de cada familia. El resultado son situaciones tremendamente injustas en las que uno “gana” y otro “pierde” (la custodia de los hijos, el afecto, la casa…), como si esto se tratara de un deporte cualquiera.

¿HAY  ALGUIEN ENTRE NUESTROS  LEGISLADORES QUE SE ACUERDE TODAVÍA DE QUÉ ES EL SENTIDO COMÚN? ¿HAY ALGUNO QUE SE ATREVA A APLICARLO POR ENCIMA DE SERVIDUMBRES PARTIDISTAS E IDEOLÓGICAS?

No lo sé, pero los afectados somos cada vez más. Hay que parar esto ya. Por el momento, hay ya una generación de hombres y mujeres dañados para siempre de forma irreparable por la carencia impuesta del afecto de sus hijos, de sus padres, de sus abuelos y la horrible experiencia de ver en qué puede degenerar una relación humana y cómo las instituciones les maltratan empeorando la situación.

En estas circunstancias, ¿quién es el “valiente” que se atreve a compartir la vida y tener hijos con una mujer que, si quiere y con ayuda de las instituciones, puede convertir tu vida en un auténtico infierno sin ninguna salida ni defensa posible? Mucho me temo que yo, que sólo tengo hijos varones, me quedo sin nietos… o ahorro y me los llevo a EE.UU. a  contratar un vientre de alquiler… ¡qué triste!

Fdo: Maite Disdier

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